Ir al contenido principal

Casa del Licenciado Talavera

En la Calle Díez Taravilla, zona llamada antiguamente Campo del Gallo, se ubica la conocida como la Casa del Licenciado Talavera, por ser él quien la mandó a levantar en la segunda mitad del siglo XVI. 

Fue construida como morada acorde a don Andrés López de Talavera quien, aunque afincado en la ciudad de forma reciente, ostentaba el cargo de regidor del ayuntamiento, el cual ejerció durante décadas, hasta principios del siglo siguiente. También fue Familiar del Santo Oficio [1], puesto de gran trascendencia para la época que le permitía portar armas, beneficiarse de exenciones fiscales y otros privilegios, pero, sobre todo, era un cargo que otorgaba prestancia social. 


El Licenciado Talavera, como se le conocía en la ciudad, también era miembro de la cofradía vieja del Santísimo Sacramento y fue el autor intelectual de los Terceros Estatutos del Hospital de la Pasión, fechados en 1612 momento en que ejercía el cargo de alcalde del Hospital [2].

Se casó en la ciudad con Catalina Pacheco Melgar, hija de don Cristóbal Pacheco Melgar y hermana de Francisco, ambos también regidores en el ayuntamiento, por lo que mediante este enlace se emparentó con este poderoso linaje local [3]

El matrimonio se instaló en la Casa que hoy encabeza numerosas noticias debido a su inclusión en la Lista Roja de Patrimonio por su lamentable estado de ruina y allí tuvo varios hijos. El escudo que aún podemos ver, aunque solo de forma parcial por haber sido mutilado posteriormente por la apertura de un balcón en la fachada, en su origen hacía referencia a los linajes López y Pacheco del matrimonio. En la actualidad tan solo queda un lobo de los López y un caldero de los Pacheco. En un lateral del edificio se conserva un pequeño escudo con las varillas de los Rodríguez, ya que algunos miembros de este linaje portaron este apellido junto al Pacheco o al Melgar en memoria de su abuela, doña Ana Rodríguez.

La Casa, de tres plantas y construida en piedra de sillería, mide 12 metros de frente por 38 de ancho, tamaño que indica la importancia e importante posición económica que ostentaban sus poseedores. Sin embargo, el Licenciado Talavera no fue el único morador ilustre de esta Casa.

En el siglo XIX vivió en ella Luis Martínez de Ariza, gobernador de la Ciudad y protagonista de uno de los capítulos del Libro Ciudad Rodrigo. Lo que las piedras callan [4] y de La Ruta de Los Malditos por su triste final. 

El 10 de junio de 1808, Ariza fue ajusticiado por los propios mirobrigenses y su cabeza fue arrojada por las escaleras de esta misma casa para servir de entretenimiento al pueblo enfurecido, que lo acusaba de traidor. 

En la parte central del balcón principal de la fachada aún se conserva un hierro que servía para sujetar las banderas que indicaban que se trataba de la Casa del Gobernador. La puerta principal conserva una puerta de madera maciza con detalles geométricos. En la calle Almendro la fachada latera cuenta con dos miradores de madera que se encuentran muy deteriorados, por lo que dejan expuesto el edificio a las inclemencias del tiempo. Por esa misma calle se ubica un pequeño patio por el que se accedía a la modesta casa en la que residía el portero del edificio. 

En el año 1750, cuando se llevó a cabo el Catastro de la Ensenada, ya se había extinguido la sucesión legítima y era propiedad del sucesor del mayorazgo un sobrino llamado José Antonio Ramírez Escobar y Pacheco, sucesor también del mayorazgo de los Herrera y Escobar. Este hombre era regidor de Béjar, alférez mayor y alcaide del palacio ducal de aquella ciudad, donde residía. En Ciudad Rodrigo poseía también un horno con corral incorporado y unas casas ubicadas en la plazuela y junto a la Puerta del Rey.


[1] Nota del A. Los Familiares del Santo Oficio eran laicos que se asentaban por la jurisdicción inquisitorial actuando como informadores del Tribunal de cualquier actitud digna de sospechosa para la Inquisición.
[2] GARCÍA SÁNCHEZ, Jerónimo: Ordenanzas de la Cofradía del Hospital de la Pasión, pág. 485.
[3] Nota del A. Los Pacheco Melgar tuvieron su origen en el matrimonio formado por Hernando Melgar y María Álvarez Pacheco. Tuvieron su Casa principal junto a la hoy desaparecida Puerta del Rey. De hecho, la calle que se extendía desde la citada puerta de la muralla hasta la Puerta del Perdón de la Catedral, era conocida como calle de Pacheco Melgar.
[4] RAMOS MOTA, Beatriz: Ciudad Rodrigo, lo que las piedras callan, 2020, Cap. XX. pp. 99-104.

Comentarios

  1. Es
    Hola! , esto dónde está? , no me suena de nada ....tampoco he vivido mucho ahí , pero bueno ...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esta casa está en la calle Díez Taravilla, también da a la calle Almendro. Muy cerca del palacio episcopal.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Las Bodas antiguas en la provincia de Salamanca

Las bodas en la provincia de Salamanca son eventos de gran importancias desde hace siglos, y su celebración ha estado marcada por una serie de tradiciones y costumbres que son un reflejo de la rica historia y cultura de toda la provincia. Cada detalle de la ceremonia, por pequeño que fuera, tenía un significado simbólico y cultural profundo. En este artículo, trataremos las fascinantes tradiciones de las bodas salmantinas antiguas. En la Salamanca del siglo XIX, la pedida de mano era un ritual que no se tomaba a la ligera. Era el momento en el que el novio y su familia se presentaban en la casa de la novia para solicitar formalmente su mano en matrimonio. Todo el pueblo estaba pendiente de este acto que se llevaba a cabo entre tres y seis meses antes de la boda, dando tiempo suficiente para que los novios se prepararan para su nueva vida juntos y a la organización de la boda por parte de ambas familias. La Alberca, traje típico de boda 1929 La pedida era un acontecimiento crucial e...

Los Silva: la huella de un linaje poderoso en Ciudad Rodrigo

En Ciudad Rodrigo, cada piedra tiene algo que contar. Y si hay un apellido que resuena con fuerza en los ecos de la historia de la ciudad, es el de los Silva. Fue uno de los linajes más poderosos y antiguos, y aunque hoy apenas se conserven algunos escudos o portadas, su huella está por todas partes. Raíces portuguesas y exilio a Castilla La historia de este linaje mirobrigense comienza al otro lado de la frontera. Su historia se remonta al turbulento final del siglo XIV, cuando murió el rey Fernando I de Portugal. Su hija, la reina Beatriz, casada con Juan I de Castilla, fue proclamada heredera al trono. Pero el pueblo portugués, temeroso de caer bajo dominio castellano, se rebeló y dio inicio una guerra civil. El poderoso linaje de los Silva apoyó a Beatriz y a Juan I. Ferrán Gómez de Silva, abuelo de Tristán de Silva, fue protegido del rey y luchó del lado castellano en tierras del norte portugués, defendiendo las fortalezas en Monsanto y Penamacor. Participó en campañas por tierras...

El palacio de la marquesa de Cartago

A pesar de ser relativamente moderno, cuenta con numerosas anécdotas y es, sin duda, uno de los que más destacan por su belleza.  Su promotora fue Concepción Narváez y del Águila, marquesa de Cartago y descendiente por parte materna del marqués de Espeja, en quien habían recaído unas casas pertenecientes al mayorazgo de Corbalán que se ubicaban en este mismo solar. El título de marquesa de Cartago le fue concedido el 29 de enero de 1894 por la reina regente, doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, en nombre de su hijo, el rey Alfonso XIII, que en ese momento era aún menor de edad. Según el acta correspondiente a la sesión municipal del 8 de julio de 1899, la marquesa de Cartago, a través de su representante Pedro Dorado, solicita la venta de unos metros de vía pública al Ayuntamiento.  El fin era añadirlos a los terrenos que ya poseía en la Plaza de San Salvador y en la antigua calle de los Canónigos - hoy llamada de San Vicente - con el fin de lograr una línea recta para u...