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Profesiones desaparecidas: El SERENO

Una profesión hoy desaparecida pero que en el pasado tuvo mucha importancia para la sociedad: el sereno. Esta figura surgió en el siglo XVIII. Era el encargado de vigilar las calles de las ciudades durante la noche y el origen de su nombre viene porque iban cantando las horas y dando el tiempo atmosférico, “las dos y lluvioso” o “las ocho y sereno”, etc.  En Ciudad Rodrigo existía el sereno municipal y los serenos particulares de cada barrio: Plaza Mayor, barrio de San Vicente o en el Arrabal de San Francisco, donde gracias a la prensa histórica podemos saber que había más de uno, etc.  Solían vestir con un capote y una gorra de plato. En los primeros años, era habitual que fuesen armados con un chuzo o palo con una lanza corta o pincho en la punta, un farol y un silbato para dar avisos.  Antiguamente el alumbrado de las calles estaba a cargo de los vecinos, quienes cuidaban de encender, limpiar y conservar los faroles de sus calles. Cuando surgió la figura del seren...

La extraña cabeza de Bocacara

La cabeza por la que se preguntaba ayer en nuestras redes sociales (Facebook e Instagram), se encuentra en la fachada de la iglesia parroquial del agregado de Bocacara. Se sabe que en el siglo XIII ya existía una aldea en este lugar, aunque en aquel entonces se la conocía con el nombre Boca de Cara, que posteriormente se transformó en Bocacara. La etimología del nombre se relaciona con la forma del valle que se encuentra en la zona, que parece una boca abierta. Esta iglesia, fue mandada construir por el cabildo catedralicio el 24 de septiembre de 1546, cuando mandó hacer la capilla mayor de la iglesia de Sancti Spíritus y la iglesia de Bocacara [1] . Esta última fue construida por el cantero Pedro de Güemes, de quien se trató en otro artículo de este Blog:  Los Canteros Medievales y sus marcas . Fue un sobrino de este cantero, llamado también Pedro de Güemes, el primer cura de Bocacara. La iglesia alberga en su interior un retablo que perteneció a la Capilla de los Hierros de la c...

Ciudad Rodrigo. Lo que las piedras callan

Aunque el proceso ha sido más largo de lo esperado, ya es una realidad "Ciudad Rodrigo. Lo que las piedras callan", el Libro que originó La Ruta de los Malditos. A pesar del miedo por sacar este proyecto en un momento lleno de incertidumbre, estoy feliz de haberme lanzado finalmente con esta publicación llena de historias que han tenido en vilo a los mirobrigenses de distintas épocas. Muchas gracias a todos/as los que me han animado durante el camino. Se puede adquirir en las siguientes tiendas físicas de Ciudad Rodrigo: Dt informática Manualidades Tere Librería Garzón Librería Érase una vez librería Nova Express Cafetería / Asador Castilla Oficina de Turismo de Ciudad Rodrigo y en Venta online : https://manualidadestere.com/producto/lo-que-las-piedras-callan/

Antonio de Ciudad Rodrigo, uno de los doce apóstoles del Nuevo Mundo

Fue un misionero franciscano del siglo XVI, natural de Ciudad Rodrigo, de donde tomó el sobrenombre. Es el quinto de los denominados "doce apóstoles del Nuevo Mundo", es decir, formó parte del grupo de los 12 primeros franciscanos que llegaron a México en 1524 para ejercer labores misioneras entre los nativos. Este misionero mirobrigense destacó por su firme defensa de los derechos de los indígenas, su compromiso inquebrantable con la pobreza franciscana y su caridad hacia el prójimo. Al desembarcar en el recién descubierto continente, recorrió descalzo la larga travesía de 60 leguas (más de 289 Km) que separaban el puerto de Veracruz de la ciudad de México. Llevaba tan a rajatabla la pobreza franciscana que caminaba siempre descalzo, vestía un viejo hábito remendado, dormía en el suelo usando un palo o una piedra como almohada, solo bebía agua y se alimentaba escasamente de tortillas, el pan de los indios. El trabajo de los franciscanos en aquellas tierras era ardu...

Miss Golondrina

El 26 de marzo de 1898 nacía nuestra protagonista, lo hacía en una acaudalada familia que poseía importantes propiedades en Ciudad Rodrigo, como el palacio de los Águila o la Casa de los Vázquez. Era hija de Rafael Bernaldo de Quirós y de María Consolación Bustillo Mendoza, marqueses de Altares. Se llamó María de la Salud, pero fue popularmente conocida como Eca, diminutivo de muñeca. Desde su infancia mostró gran entusiasmo por los aviones, sin embargo, siguiendo las costumbres de la época, dejó a un lado sus sueños para contraer matrimonio. El 1 de septiembre de 1917 se casó con Ramón Bernaldo de Quirós, su primo hermano, primogénito de los marqueses de Argüelles. Fruto de su unión nació una niña que falleció al poco tiempo y solo 15 meses después de la boda, con 29 años, lo hacía también su marido. El Eco del Águeda, 2 de enero 1927 En 1921 se casa en segundas nupcias con José Manuel Sánchez-Arjona y Velasco, quien pasaría a ser alcalde de Ciudad Rodrigo en 1925. El mat...

¿Cómo se vivía en Ciudad Rodrigo hace 100 años? Parte VII: Enfermedad y muerte

Hace 100 años, fuera de la época del cólera-Morbo que invadió casi toda España llegando también a Ciudad Rodrigo, las epidemias posteriores fueron escasas. La mayoría debidas al sarampión, escarlatina, gripe, coqueluche [1] , difteria, viruela y algunas conjuntivitis, aunque no llegaban a tomar arraigo en la ciudad. De todas ellas aún se registraban aunque de forma esporádica casos todos los años. La viruela, excepto en 1899 que ocasionó gran número de víctimas en Ciudad Rodrigo, había sido de menor importancia en sus apariciones posteriores por el poco número de atacados y de muertes. El tifus, que había causado terror por las muchas muertes en el pasado, en esta época resultaba ya menos dañino por conocerse más su forma de evitarlo.  Estas afecciones solían afectar más a las personas que residían en los barrios pobres, donde reinaba la miseria y escaseaba la higiene, barrios habitados por la clase jornalera y menesterosas. Pero se iba reduciendo gracias a que la gente menos cult...

¿Cómo se vivía en Ciudad Rodrigo hace 100 años? Parte VI: Los baños

La higiene y la falta de agua corriente en la mayoría de las casas, establecía la necesidad de bañarse en la época de grandes calores. Para ello existían unas ordenanzas municipales para que los mirobrigenses lo hiciesen de acuerdo a unas normas de moral y ética conformes a lo establecido en aquella época. Estaba prohibido bañarse en el río en ningún sitio que tuviera más de un metro de profundidad, a excepción de quienes, siendo mayores de edad, conocieran las reglas de la natación [1]. Los niños de ambos sexos menores de 14 años no podían bañarse en el río si no estaban vigilados por algún adulto.  Los sitios marcados para el baño, eran: para las mujeres, las márgenes del río frente a la Alameda Vieja, los hombres que sabían nadar en Los Cañitos y los que no sabían, en la parte baja de la alameda de Barragán, hasta la fábrica de Iglesias. También había un lugar marcado para bañar a las caballerías, la parte de la alameda de Barragán que iba desde el malecón hasta el sitio d...